Por la razón que fuera, nunca me gustó el padre Ángel ni su asociación. Demasiado faranduleo, demasiadas simpatías por parte de la izmierda patria. Aplicando la doctrina Mafalda, si la izquierda aplaude algo relacionado con el catolicismo -sea el papa Natas, sea las confesiones protestantes, sea la petición de perdón por no se sabe qué presuntos crímenes a los descendientes de los habitantes de América cuando llegaron los europeos-, malo.
Y, como de costumbre, la
doctrina ha demostrado ser infalible. Hace ahora mes y medio, saltaba el escándalo sobre una residencia para enfermos de Alzhéimer gestionada por la ogé (llamar no
gubernamental a organizaciones que viven fundamentalmente de subvenciones
públicas no es un oxímoron, es un sarcasmo macabro) del clérigo mencionado,
Mensajeros de la Paz: escasez de personal, falta de higiene, ancianos
abandonados… Luego se supo que la ogé rebajó el importe de su oferta en lalicitación para vencer a sus competidores y así hacerse con la residencia de
mayores que luego abandonó.
Ni el propio chepas lo habría hecho peor (es decir, mayor mal con menor esfuerzo).
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