La izquierda española, sobre todo los de la mano y el capullo -antes el yunque y el tintero- nunca ha mostrado demasiados escrúpulos a la hora de establecer un gran trecho entre sus dichos y sus hechos.
Sin embargo, en esto como en tantas otras cosas,
el descaro ha ido a más. Es el caso de Begoño Ciruelo, que no tiene
título y ha puesto escuela. En concreto, enseña a las empresas a cumplir con
criterios ecológicos y socialmente responsables, al tiempo que
obtienen beneficios, porque el ecologismo no está reñido con la rentabilidad.
En su caso, desde luego que no: busca forrarse a costa del ecologismo… que predica el psicópata de su marido. Porque esta sí que está donde está por ser mujer de, que diría el Chepas.
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