Ayer comentaba el hecho de que la aplicación del engendro legislativo conocido como ley del sí es sí, y que al paso que vamos habrá que empezar a denominar bicoca Montero para delincuentes sexuales, estaba acortando las penas, o directamente sacando a la calle, de aquellos de quienes se supone que la ley pretende proteger a las mujeres. Hoy toca abundar un poco más en el tema.
Porque es un hecho que el desgobierno socialcomunista
que tenemos la desgracia de padecer ignoró las advertencias del Consejo General del Poder Judicial sobre la reducción de penas que la bicoca Montero iba
a suponer. Porque es un hecho que, dado que la marquesa de villa Tinaja defiende
que los niños pueden tener sexo con quien quieran, siempre que quieran, un
profesor que fue condenado a casi siete años por abusar de sus alumnos va a
quedar en libertad porque los menores (no niños, pero sí menores; habría que
preguntarle a la susodicha qué entiende por niños, niñas y niñes) dieron su consentimiento.
Es un hecho que la madre de los hijos del Chepas,
soberbia como todos los de su ralea, no dimitirá ni admitirá su equivocación,
sino que, en una huida hacia adelante, acusará a los jueces de incumplir la ley. Lo que me lleva a preguntarme qué sabrá de leyes una cajera de gran superficie... con todos mis
respetos para las cajeras y hasta los cajeros de grandes superficies, dicho sea
de paso.
Mientras, el Consejo General del Poder
Judicial, harto de los intolerables ataques de la analfabeta funcional al cargo
del ninisterio de Lomismodá, ha respondido a los mismos,
señalando que minan la confianza de las víctimas (sí, esas a quienes se supone
que la norma pretende proteger).
¿Y qué hace, mientras tanto, el psicópata de La Moncloa? Además de
ponerse de perfil y pasarle el muerto a otros -que el Tribunal Supremo
establezca una doctrina, dice; y mientras tanto, ¿qué? ¿Qué hacemos con los
violadores, sueltos por las calles?-, se negaba a efectuar la contrarreforma que desde todos ámbitos se le reclamaba, aunque el daño ya estuviera hecho. Porque otro
aplastanueces como Francisco Nadie decía que se hace otra norma y ya
está, ignorando como ignora que las disposiciones penales son
irretroactivas, salvo cuando beneficien al criminal (manda huevos, que diría
aquél).
Y mientras los de la mano y el capullo se preparan para un año de rebajas
de condenas a abusadores y cargan -a buenas horas, mangas verdes- contra Ireno
Montera diciendo que se lo advirtieron, el PP señala, con nuen tino,
que en el consejo de ninistros hay no uno ni dos, sino hasta tres jueces
-el ninistro Pequeño, Madgadita y Ellap (no Yop, sino
Ellap)-, que con su silencio se convierte en cómplices de la bicoca.
Finalmente, Pimpampún, secretaria de Estado de Dalomismo,
llamó racista, xenófoba y machista a una diputada de Vox por criticar la
bicoca Montero. Ahora resulta que la marquesa de Villa Tinaja, sobre
ser negra y extranjera, es un hombre.
Cosas de la autodeterminación de género, supongo…
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