Cuando uno creía haberlo visto todo en materia de hipocresía, llegan los suciolistos, versión catalina y te sorprenden.
Pocos partidos políticos en la
historia de España han sido tan embusteros, manipuladores, falsarios, mentirosos,
sectarios y tendenciosos como la formación fundada por Paulino Iglesias. Pocos,
por no decir ninguno, han hecho un uso tan partidista de las instituciones
públicas, siempre con el objetivo de detentar el poder siquiera un minuto más.
Por eso, que ahora la franquicia con
barretina de los de la mano y el capullo se descuelgue proponiendo refundar la
televisión y la radio regionales públicas para acabar con la propaganda separatista (nada dicen de si para sustituirla por la propaganda socialista) roza directamente lo esperpéntico.
Claro, que hay otra alternativa:
que, en lugar de hipócritas sean, simplemente, estúpidos.
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