lunes, 31 de agosto de 2026

Proceso al proceso (712)

Suelo decir que la única cosa que los separatistas catalanes odian más que a España es a ellos mismos, es decir, a sus compañeros de travesía.

Y esto queda demostrado en cuanto les dejas un poco a su aire. Enseguida tratan de atribuirse el mayor mérito posible, o buscan segar la hierba bajo los pies de cualquiera que amenace su posición de privilegio.

Por eso, si la oficina antifraude catalana decidió tramitar una denuncia contra la líder de Alianza Catalana -un partido que, surgido de la casi nada, va camino de rebasar a todos los separatistas en resultados (es como las drogas, cada vez necesitas una dosis mayor para obtener el mismo efecto)- por la contratación de su hija como policía local en un concurso cuyo tribunal fue designado por la madre de la beneficiada con el primer premio, no es porque crean que puede haber algo sucio.

En primer lugar, parece lógico que sea la alcaldesa la que designe a los miembros del tribunal que ha de juzgar los méritos. En segundo lugar, ser pariente de un cargo electo no te convierte automáticamente en un inútil (por más que haya muchos ejemplos de lo contrario, sobre todo en las filas de la izquierda), por lo que es perfectamente posible que la interfecta fuera, efectivamente, la candidata más cualificada.

Y el tercer y último lugar, que levante la mano en la tierra del tres por ciento la formación política que, habiendo catado poder, no haya colocado a sus parientes en las correspondientes poltronas con cargo al presupuesto público.

Así que perro sí que muerde perro… a veces.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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