Como dijo don Manuel Fraga Iribarne, un socialista es alguien capaz de afirmar una cosa y la contraria y sostener que ambas son ciertas.
En esto, como en tantas otras cosas, el
desgobierno socialcomunista que tenemos la desgracia de padecer no se
diferencia en lo más mínimo de sus predecesores, salvo en la intensidad y el
descaro.
Porque de negar las reuniones entre la jefa
del equipo de fontaneros de las cloacas de Ferraz (valga la redundancia, pues
todo aquello es un albañal) y la directora general de la Guardia Civil (ésa que
va a actos oficiales con un atuendo que parece un pijama, y no precisamente de
los caros), esta última ha pasado a reconocer que sí se produjeron tales
reuniones, y que el trasunto chusco de Pepe Gotera y Otilio le pidió recolocar a
un miembro de la Benemérita apartado de su destino por su presunta implicación
en la trama de corrupción del PSOE (de nuevo pido disculpas por la
redundancia).
Petición que, para el ninistro Pequeño, no constituye nada irregular. A saber qué considerará irregular, este magistrado que deshonra la toga que antaño vistiera.

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