Un error muy extendido, quizá buscando no herir susceptibilidades que puede que reaccionen mal, es no llamar a las cosas por su nombre.
Tomemos el caso del partido de la banda
terrorista vasca de ultraizquierda, actualmente Bildu. Llamarles proetarras es
erróneo, porque son ETA. Un pro algo es alguien que, sin ser ese
algo, está a favor de ese algo, se alegra de sus éxitos y lamenta sus fracasos:
así, podríamos decir que el gobierno español durante la Segunda Guerra Mundial era
pro alemán, o incluso pro nazi; pero no era nazi, y mucho menos alemán.
Volviendo al tema, serían proetarras quienes,
sin ser miembros de la banda del hacha y la serpiente, colaboran con ellos. Así,
históricamente lo han sido el PNV, Arzalluz (unos sacuden el árbol y otros
recogemos las nueces), Setién, zETAp (Otegi, hombre de paz), los neocom
o el psicópata de la Moncloa.

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