La Hacienda española -entendiendo por tal la administración tributaria- es una sanguijuela, presta a vampirizar todos los recursos vitales de los contribuyentes. Es, además, un matón, fuerte con los débiles y débil con los fuertes.
Porque en general se aprovecha de que la
mayor parte de la gente no tiene el tiempo, los medios ni los recursos
económicos para plantar batalla. Pero cuando lo hacen, y aguantan, acaban
triunfando. Lo hizo Javier Alonso, lo hizo Shakira y lo ha hecho Samuel Eto’o,
que ha conseguido que la Audiencia Nacional le anule una deuda de novecientosmil euros.
Lo malo es que los honorarios de los abogados de los secuaces de Robón Hood los pagamos todos los españoles.

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