A lo que parece, debo ser casi la única persona que no se ha reunido con la jefa de los fontaneros del partido de la mano y el capullo.
Porque esta persona, que entraba y salía de
las dependencias oficiales como Pedro (no, el psicópata no; me refiero al de la
frase hecha) por su casa, ha mantenido conversaciones con todo bicho viviente. Parafraseando
al Tenorio de Zorrilla, parece que sus interlocutores han recorrido toda
la escala social.
Incluido, a lo que parece, un sobrino de Felipe González, sobrino que ya se viera imputado en un caso de corrupción de
la Junta de Andalucía. Conviene no olvidar que, aunque por comparación con los
presentes Isidoro alcance talla de estadista, ya en su época tuvo
familiares metidos en negocios poco claros.
O en tráfico de influencias, algo que les gusta mucho a los de la mano y el capullo.

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