Que al psicópata de la Moncloa no le quieren ni en su casa es algo que parece fuera de toda duda. Vaya a donde vaya, haga lo que haga, y se monte el auditorio que se monte, sale escaldado.
La última ocasión -cuando escribo estas
líneas- ocurrió con motivo de la visita a España de Su Santidad el papa León
XIV. Soberbio él, el yerno del proxeneta pretendía que el jefe del Estado vaticano
y cabeza de la Iglesia Católica visitara la residencia oficial del primer
ministro, algo que no hace en ningún caso.
Se impuso, por tanto, que fuera Sin Vocales el que se desplazara hasta la Nunciatura para el encuentro oficial. Y allí, obligado a pisar la calle, siquiera fuera con neumáticos, los ciudadanos españoles le llamaron de todo menos bonito y le sugirieron que cogiera el camino que sale de la Moncloa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario