sábado, 28 de enero de 2023

Leyendas del mañana

En el llamado Arrowverso, la mayoría de las series troncales han ido surgiendo como derivadas -lo que en el argot se denomina spin-offs- de las anteriores. Así, de la primigenia, Arrow, derivaron The Flash, y con personajes de estas dos crearon Leyendas del mañana. Supergirl nació separada, pero el cruce -de nuevo jerga: crossover- titulado Crisis en tierras infinitas se unió al escenario central, antes de tener su propia serie derivada, Superman y Lois.

Quizá las dos únicas excepciones fueron Relámpago Azul y Stargirl… y hablo en pasado tanto porque acabaron conectadas al Arrowverso en el mencionado crossover como porque han seguido la tendencia de irlas cerrando (con lo que irán apareciendo por aquí). De hecho, la única que queda es The Flash.

A lo que vamos. Esta serie nació con la premisa de enfrentar a Rip Hunter con Vandal Savage. Pero a partir de ahí, y con la premisa básica de los viajes en el tiempo, cada temporada tomaron un determinado género de enemigos -que si demonios, que si villanos renacidos (bisllanos), que si extraterrestres- para ir saltando a diferentes épocas.

El gasto que eso debía suponer, además de -me da la impresión- tener una audiencia relativamente reducida -aunque fiel, de nuevo es una intuición- seguro que han pesado en la decisión empresarial de darla por finiquitada, aunque haya terminado con un cliffhanger (último anglicanismo, que diría aquella) en toda regla.

En el lado positivo de la serie yo pondría un sentido del humor que podríamos denominar autoconsciente; en el negativo, algo común a todas las series del Arrowverso: la manía de meter, aunque fuera con calzador, todas las opciones sexuales posibles. Aunque en eso -ya hablaremos cuando toque-, Supergirl se lleva la palma.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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