No me conocen, pero los de la mano y el capullo tienen un problema conmigo. Y es que ellos dicen muchas tonterías, a menudo sin pensar -concediendo que tengan tal capacidad-, y un servidor es especialista en buscar el matiz de las palabras que más puede mover a chanza o exasperación al que escucha.
Tomemos el caso del filósofo perico, a
la sazón presidente del consejo regional de gobierno de la comunidad autónoma
de Cataluña. Según quien fuera ministro de Sanidad en lo peor de la pandemia,
ha hablado con el bobo solemne, y éste le habría dicho que tiene ganas
de aclarar las cosas.
Pues como las aclare demasiado, es probable que pase una buena temporada entre rejas… y quizá no solo.

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