miércoles, 24 de agosto de 2016

Error de conceto

…que diría el gallego.
A los progres, retroprogres y maricomplejines se les llena la boca con la palabra igualdad. Según ellos, todos somos iguales, o deberíamos serlo, cuando no es así. No es justo, ni lógico, que se trate igual al padre de cinco hijos que al de uno solo, como tampoco lo es que se trate igual al que trabaja y produce que al vago redomado que vive (o aspira a hacerlo) por la jeró.
Como roja de manual que es, doña Rojelia se ha despachado diciendo que se cogerá algún día más de vacaciones para ser como el resto de los ciudadanos. La cuestión es que el alcalde de cualquier población, no hablemos ya el de la primera ciudad de España, no es como el resto de los ciudadanos. Como cualquier cargo público, se debe en primer lugar a los ciudadanos, y luego, si acaso, mirará por ella y por su familia. Es como el (de momento) secretario general del PSOE, que prácticamente desde el día de las elecciones lleva de vacaciones, de una duración que ni las de los maestros del imaginario popular.
Y si doña Rojelia quiere ser como el resto de los ciudadanos, no haberse presentado a las elecciones (que a eso nadie obliga, que se sepa) y haberse quedado en su casa, haciendo pagos en negro y cometiendo alzamiento de bienes para no pagar a los trabajadores de su marido.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 23 de agosto de 2016

Que se dividan ad infinitum

Cada vez que leo noticias como que los críticos de Podemos Galicia amenazan con crear una estructura independiente me viene a la cabeza una canción de La Trinca que retrataba a dos depositarios de las esencias de sus respectivas formaciones políticas que, a fuerza de sucesivos descartes, acababan por quedarse más solos que la una.
Claro está, que semejante situación se produzca en cualquier partido de la izquierda española, y más cuando se trata de uno de extrema izquierda de tan rápido crecimiento, no me produce el menor de los dolores. Es más, cuando en la pasada legislatura las disensiones centrífugas amenazaron con hacer saltar por los aires el tercer grupo parlamentario por número de diputados (ese que pretendía ser uno y tetrino), casi casi aplaudía con las orejas.
Por otra parte, resulta de lo más irónico que una formación que abomina tanto del sistema por considerarlo corrompido y nada democrático, recurra a él cuando las cosas van mal dadas. Me refiero al hecho de que esos críticos hayan llevado al juzgado la cancelación de las primarias en su región.
Pues nada, al ritmo al que avanza la justicia en España, con un poco de suerte la resolución se promulga para cuando hayan desaparecido. O haya desaparecido España. O el caballo haya aprendido a hablar.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 22 de agosto de 2016

Totalitarismo total

Las ideologías totalitarias buscan controlar todos los aspectos de la vida de las personas. Y, desde mi punto de vista –quizá por ser de derechas-, en esto los totalitarismos de izquierdas son más totalitarios, valga la redundancia, que las de derechas. Como he leído por ahí, cuando a alguien de derechas no le gusta una cosa, pasa de ella, mientras que cuando no le gusta a uno de izquierdas lo que hace es prohibirla.
Viene esta introducción a cuenta de la decisión del ayuntamiento de Barcelona (léase, la decisión de la bruja Piruja) de prohibir los llamados pisos turísticos. Creo que aduce la excusa de que esos pisos ofrecen menos garantías que los establecimientos hoteleros de toda la vida, aunque tengo la fuerte sospecha de que en realidad lo hace cediendo a las presiones de, precisamente, el gremio hotelero (ya se sabe que en política, y más si los políticos son de izquierdas, pensar mal suele ser un sinónimo de acertar de pleno).
Y mientras, los propietarios de esos pisos claman al cielo y después de ponerse melodramáticos (Colau nos está expropiando) retratan la situación de un modo meridianamente claro: la alcaldesa quiere dictarles qué hacer con sus casas.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 21 de agosto de 2016

Islam, religión de paz

Los progres occidentales no paran de repetir que los musulmanes en general son pacíficos y tolerantes, y que los terroristas sufren una exaltación religiosa que es la excepción, y no la regla.
Sin embargo, estas afirmaciones no se corresponden con la falta general de condena por los imanes de los atentados cometidos por fundamentalistas musulmanes. Tampoco con el trato que sufren los cristianos en países como Pakistán o incluso Arabia Saudita, donde está prohibido portar símbolos cristianos, hacer proselitismo o construir templos.
Y tampoco se compadece con el hecho de que en los Juegos Olímpicos, donde debería primar el espíritu deportivo y todas esas pamemas, un judoka egipcio se negara a saludar a su rival israelí tras el combate, y una judoka de Arabia Saudita se retirara de otro combate para no tener que enfrentarse en la siguiente ronda a una oponente israelí.
Ay, si el barón de Coubertain levantara la cabeza… se daba con la tapa del ataúd.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 20 de agosto de 2016

Progresismo de boquilla

Es muy loable proclamarse de izquierdas, criticar a los malvados capitalistas y defender lo que es justo y bueno. Lo que resulta mucho más difícil es ser coherente con esas proclamas: cuando no lo haces, corres el riesgo de que te tachen de hipócrita.
Esta vez no voy a referirme a los líderes de los dos sindicatos españoles más representativos, tan aficionados a los relojes de lujo y a las mariscadas. Tampoco al ex vicepresidente estadounidense devenido ferviente ecologista que viaja en un reactor privado y vive en una mansión que consume tanta energía como una pequeña población.
No, hoy voy a hablar de Bernie Sanders, el líder de los laboristas británicos. Tras una serie de líderes que, empezando por Blair, resultaba difícil distinguir en sus políticas de los conservadores, ha llegado a la cúpula del partido izquierdista británico un rojo de los de toda la vida, de esos que cumplen –sobre el papel- todos los requisitos del buen izquierdista.
Sobre el papel, porque mientras se dedica a criticar a los ricos, resulta que se ha comprado una mansión de lujo. Que es algo perfectamente lícito y respetable, pero que se compadece más bien poco con todas esas soflamas en defensa de la clase obrera.
Vamos, otro ejemplo de haz lo que digo y no lo que hago… salvo que se proponga convertir esa vivienda de lujo en un albergue para desfavorecidos. Cosa que, la verdad, no creo que se haya pasado por la sesera.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 19 de agosto de 2016

Grandes esperanzas

Aun siendo también (en parte) una novela de aprendizaje (o bildungsroman), Grandes esperanzas (que quizá debería traducirse como Grandes expectativas) muestra ciertas diferencias con Oliver Twist, la novela que leí inmediatamente antes que ésta.
Para empezar, entre la escritura de una y otra transcurrieron dos décadas. Mientras que Twist es la segunda novela de Dickens, el relato sobre Pip es la segunda… pero por la cola, o casi. En esos más de veinte años, Dickens tuvo tiempo de pulir (o de refinar) su estilo, y es indudable que sus vicisitudes personales también dejarían su poso.
En Grandes esperanzas, si bien persiste el tono de denuncia social tan común a la producción dickensiana, se hace en tonos mucho menos melodramáticos. De hecho, durante gran parte del relato, la impresión que tenía es que algunos personajes eran mostrados con aire casi paródico, tan exagerado era el retrato de los mismos. Sólo hacia el final, cuando el desenlace está a punto de producirse, deja Dickens la ironía y casi se diría que busca a propósito provocar la lágrima en el lector. Al mismo tiempo, ha ido entretejiendo notas de la novela gótica, e incluso de la de intriga.
Para terminar, hablaré (perdón por el chiste) del final, o de los finales. El inicialmente elaborado por Dickens me parece en exceso moralista y (diríamos) truculento, mientras que el definitivo es, por el contrario, demasiado acomodaticio y final feliz (más o menos).
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

No diré te lo dije, pero…

Quienes lean este blog (qué gusto da decir eso y saber que no se refiere a uno mismo), o quienes hablen conmigo de fútbol, sabrán que José Guardiola no me inspira la menor simpatía, ni en lo personal ni en lo deportivo.
En lo personal porque, para decirlo lisa y llanamente, es un hipócrita. Que sus ideas políticas sean contrarias a las mías no sería un problema si el tío hubiera ido siempre de frente, cosa que, por lo visto, es incapaz de hacer. Pero es que va de alma cándida, de mirlo blanco, cuando es un capullo de marca mayor, algo que suele ser común a los que militan o han militado en el club al que se le une de modo inmediato (esto es, el Fútbol Club Barcelona).
En lo deportivo porque creo que, empezando por él mismo, está excesivamente sobrevalorado. En su etapa en el Barcelona tuvo la suerte de coincidir con una generación de jugadores en su momento culminante y, en concreto, con uno (el enano hormonado) capaz de desequilibrar él solo un encuentro (eso, si no se le cruzaban los cables).
Cuando se marchó al Bayern de Múnich pronostiqué que sería incapaz de repetir sus éxitos culés, y acerté. Entrenando a un equipo cuyo dominio absoluto del fútbol alemán hace que la dicotomía Madrid-Barcelona parezca una pamema, en el trienio que estuvo allí fue incapaz de igualar siquiera los éxitos de su predecesor, fracasando en concreto en conquistar la Copa de Europa (y siendo, además, eliminado en las tres ocasiones por equipos españoles: una por el Barcelona –fui incapaz de decidir quién prefería que fuera eliminado- y dos por el Real Madrid).
Al anunciarse su marcha al Manchester City, un equipo creado a golpe de talonario, pronostiqué que el batacazo sería todavía mayor. Y, a tenor del comienzo de la Premier League –ganó el primer partido por la mínima gracias a un gol en propia puerta de los rivales-, parece que iba bien encaminado.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 18 de agosto de 2016

Viva España

Rafael Nadal es un fuera de serie, deportiva y humanamente. Siendo diestro, jugando con la izquierda ha ganado tantos trofeos de Gran Slam que sólo el tenista con más clase al que he visto jugar ha logrado ganar más. Su dominio en la tierra batida ha sido incontestable durante una década, habiendo llegado a ganar Roland Garros en nueve ocasiones. Y todo ello sin decir una palabra más alta que otra, reconociendo sus errores cuando los ha cometido con un espíritu autocrítico verdaderamente encomiable.
Pero es que, además, Rafael Nadal se siente orgulloso de ser español, y lo proclama allí donde va. Como ha sido el caso de la ceremonia de entrega de la medalla de oro del torneo de dobles masculino de tenis de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. En la ceremonia, un cretino exhibió ese cruce bastardo entre la bandera cubana y las barras de Aragón, lo que provocó el enfado (o eso dice la noticia) de la pareja española.
Y mientras, la televisión autonómica atribuyendo medallas a una nación inexistente y no participante…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 17 de agosto de 2016

Ni pizca de gracia

No hace mucho comentaba que España –la España actual- es cualquier cosa menos un país serio. En un país serio, un terrorista inhabilitado para ser candidato a nada ni se plantearía concurrir a unas elecciones. En un país serio, ni siquiera un partido de extrema izquierda defendería el derecho de semejante miserable a ser candidato. En un país serio, un partido sedicentemente socialdemócrata, pero cada vez más escorado en los últimos tiempos hacia la izquierda extrema, impugnaría la citada candidatura en lugar de justificar su no impugnación diciendo que dicha impugnación ayudaría al partido político terrorista. En un país serio, un fiscal regional –recordemos que el Ministerio Fiscal está sometido al principio de jerarquía y que debe actuar siempre en interés de la Ley- no diría que los terroristas tienen argumentos legítimos para presentar como candidato a quien la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha recalcado que es inelegible por estar inhabilitado.
Pero España no es un país serio. Por eso en él sucede todo lo anterior.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 16 de agosto de 2016

El fin de la civilización occidental

Tenía la impresión de que Juan Roig, fundador de Mercadona, era una persona inteligente y razonable, además de alguien con un obvio olfato comercial. Sin embargo, su última decisión me hace replantearme dos de las tres impresiones mencionadas en la frase anterior.
Dicha decisión es la de lanzar una charcutería sin carne para deportistas y vegetarianos. Siendo evidente el deseo de ocupar un nicho de mercado hasta ahora no aprovechado, he decidido acudir al diccionario de la Real Academia Española de la Lengua antes de ponerme a vituperar esta decisión.
Así, he comprobado que charcutería es la tienda en que se venden embutidos, fiambres y otros productos; embutido es, en su segunda acepción, tripa rellena con carne picada, principalmente de cerdo, y en la tercera tripa rellena de diversos ingredientes; y fiambre es, en su primera acepción, carne que, después de asada, cocida o curada, se come fría y puede conservarse durante bastante tiempo.
Por lo tanto, sólo forzando bastante la cosa puede concebirse una charcutería en la que no se venda carne, puesto que de la definición de este tipo de establecimientos se desprende que los otros productos que se puedan vender allí son algo accesorio a las mercancías principales. Sin embargo, en un mundo en el que se vende café descafeinado, Coca-Cola sin azúcar y sin cafeína y hasta leches que no sólo no han salido de ubre alguna, sino que ni siquiera tienen origen animal, ya nada puede sorprenderme.
Eso sí, que no cuenten conmigo entre la clientela potencial. No soy vegetariano y, aunque practico deporte, no me alimento con productos especiales.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 15 de agosto de 2016

Hombre avisado vale por dos

Si algún día los neocom llegan al poder en España (al gobierno del país, quiero decir), los que les votasen no tendrían luego ningún derecho a quejarse de las medidas que tomasen y de la ruina segura a la que conducirían al país.
Y no tendrían derecho alguno porque para anticipar dichas funestas consecuencias sólo deberían haber vuelto su mirada hacia el Este. Allí, en la cuna de la civilización occidental, gobierna desde hace tiempo un partido hermano del de Junior y sus círculos, su becario ubicuo, su minusválido defraudador de la Seguridad Social y sus jóvenes acosadores.
Ese partido de extrema izquierda (me refiero al heleno, no al ibérico) llego al poder prometiendo cambiar las cosas, y esa es la única promesa que han cumplido, porque las han cambiado… pero a peor. El gobierno griego, presidido por el sosias de Fostiatus, ahoga a sus compatriotas en un mar de impuestos y sanciones.
Vamos, casi como doña Rojelia, pero sin carmenadas.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 14 de agosto de 2016

Ni castos ni puros

Las llamadas feministas (por ellas mismas y por sus colegas de ideología) o feminazis (por quienes sufren sus ataques y por los de ideología distinta) forman un subgrupo dentro del progretariado que se caracteriza por el mismo sectarismo ideológico y doble rasero que el resto de ese grupo más amplio.
Así, cuando se ataca a una mujer de izquierdas, se la ataca, según ellas, por ser mujer, no por cualquier otro defecto que pueda tener. En cambio, si la atacada es una mujer de derechas, la crítica es justa y merecida; no hablemos ya si el atacante es de izquierdas o progre. Este subgrupo también guarda un silencio de lo más estruendoso acerca de la situación de la mujer en, por ejemplo, los países musulmanes, e incluso se pliegan a las costumbres de esos países para no ir contra su cultura (lo curioso es que cuando los mandatarios de esos países visitan Occidente, siguen observando sus propias costumbres).
Viene todo este preámbulo a cuento de la denuncia, por parte de varias mujeres de un círculo neocom, de agresiones sexuales y acoso por parte de compañeros de ese círculo. Por cierto, que la reacción del ubicuo becario ha sido verbalmente desafortunada, al decir que van a actuar con toda la dureza en determinar qué ha sucedido. Otras expresiones desafortunadas son contraponer esa dureza al rigor, y la consabida perífrasis cursi de decir que Podemos no es un refugio dentro del cual no entren dinámicas que se dan en toda la sociedad.
Diez días después, no he tenido noticia ninguna de ese supuesto rigor. También es verdad que estoy de vacaciones y, por lo tanto, un poco aislado informativamente…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 13 de agosto de 2016

Jefes

Vi esta serie cuando la emitió Televisión Española (por aquel entonces, la tele, sin más especificaciones), hace más de treinta años. La presentaron, creo recordar (siguen haciéndolo), como una serie de Charlton Heston, lo cual, si bien es verdad, no es toda la verdad, ya que sería más correcto presentarla como una serie con Charlton Heston. Es indudable, sin embargo, que el protagonista de Ben-Hur (debería estar prohibido hacer nuevas versiones de ciertas películas) resulta (o resultaba), de lejos, la figura más reconocible de todo el elenco (protagónico, que dirían los sudamericanos).
No es, empero, el único actor conocido. Con la perspectiva que dan tres décadas largas de cinefagia, puedo mencionar ahora unos cuantos: Danny Glover, que se haría mundialmente famoso poco después con la saga de Arma letal; Kaiulani Lee, una actriz de la que ignoraba el nombre pero cuya cara resulta imposible de olvidar (y no precisamente por su atractivo); Lane Smith, que para mí siempre será el villano redimido de la segunda parte de V y el Perry White de Lois & Clark; Paul Sorvino; Keith Carradine, tan inquietante como todos los de su familia; Stephen Collins, entonces famoso por Los cuentos del mono de oro (o, al menos, conocido para mí); Brad Davis, de efímera fama por El expreso de medianoche; Victoria Tennant, que me sonaba de Vientos de guerra; o Billy Dee Williams, el Lando Calrissian de la saga de La guerra de las galaxias.
Recuerdo que cuando vi que la serie estaba basada en una novela, me hice el propósito de comprarla y leerla. En aquella época, todavía pensaba que se editaban en España cualesquiera libros relacionados con películas o series (caso, por ejemplo contemporáneo, de Norte y Sur). Un tercio de siglo después, aún no he conseguido la novela (aunque no pierdo la esperanza), probablemente más dura que la serie de televisión.
Entrando en materia, la serie trata, aunque quizá un poco por encima, o de manera un tanto elíptica (al menos, para el chico de apenas quince años que era yo entonces y, al modo del Julius Benedict de Los gemelos golpean dos veces, con mucho conocimiento teórico y poco práctico de la vida) temas serios, como los crímenes con componente sexual, el racismo, la brutalidad policial, la corrupción en las pequeñas localidades (porque es donde transcurre la trama) y la violencia doméstica (lo que ahora se llama, de una manera semánticamente incorrecta, de género). Elípticamente, sí, pero de un modo lo bastante claro como para que quien quiera verlo pueda apreciarlo.
En resumen, una serie (o un telefilm) de tres horas con un cierto componente de intriga y en el que, al modo de las novelas de Stephen King, el villano está claro casi desde el principio.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Hipocresía racial

Los progres del mundo mundial abominan del llamado whitewashing, esto es, de aquellos casos en los que un actor caucásico (blanco, para entendernos) interpreta a un personaje que no lo es. El último caso (de momento) es el de Matt Damon, que actúa en una película relacionada con la construcción de la Gran Muralla China; pero los ha habido a cascoporro, como los de Tilda Swinton en Doctor Extraño (película en la que encarna un personaje que en los tebeos es tibetano… y varón), Scarlett Johansson en la versión cinemtatográfica de un manga (lo que no deja de tener gracia si tenemos en cuenta que los personajes de esas historietas japonesas tienen facciones que pueden ser cualquier cosa salvo orientales) o, por remontarnos a los fenicios, John Wayne haciendo de Gengis Khan.
Esa postura sería defendible si mostraran la misma repulsa frente a lo que podríamos llamar brownwashing o blackwashing, esto es, que personajes originariamente blancos sean interpretados por actores que no lo son. El caso más hilarante sería el de Idris Elba (por lo que dicen, un pedazo de actor) interpretando a la deidad escandinava Heimdall (se me hace difícil imaginarme un vikingo negro, no sé por qué), o el de Morgan Freeman haciendo de Dios en Como Dios (salvo que aceptemos que Dios existe realmente –con lo que podría adoptar el aspecto que tenga por conveniente-, cosa que los progres jamás harían, habría que considerar que los judíos jamás habrían imaginado una divinidad que no tuviera su aspecto… y no son negros).
En este orden de cosas también se encuentran los casos de los que proponen que el mencionado Elba interprete a James Bond, un personaje indudablemente blanco salvo que se hubiera aceptado la premisa de (creo) Lee Tamahori de que tanto el nombre James Bond como el código 007 pueden atribuirse a una pluralidad de personas, o el enano de color que amenazó con demandar por racismo a la productora de la trilogía de El Hobbit, al ser rechazado para encarnar a un habitante de la comarca (se ponga como se ponga, no hay hobbits negros).
Pues eso, es lo malo de los progres: que son bastante incoherentes, los pobres.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 12 de agosto de 2016

Payasadas sin gracia

No por nada llamo delinquidores a los antes indignantes, ahora neocom con silla y sueldo. Esta gente, ayuna de conocimientos (que no de educación en todos los casos… aunque para lo que les sirve, y la muestra es su líder Junior, tanto da), sigue (probablemente, en su ignorancia) la máxima tomista de que una ley inicua no ha de ser obedecida.
Lo malo del caso es que para ellos son inicuas todas las leyes, costumbres o principios generales del Derecho que no les gusten. ¿Que una norma prohíbe ocupar la vía pública meses y meses? Pues nos la saltamos. ¿Que otra establece la inviolabilidad de la propiedad privada (ajena), salvo por causas de interés público (y, en este caso, siempre que lo establezca una norma con rango de ley)? Pues se nos da una higa, y lo mismo ocupamos una finca que entramos en un supermercado y nos llevamos productos sin pagarlos.
La última payasada de este circo ha venido protagonizada por un neófito… en las labores parlamentarias, que no en eso de delinquir, variedad agro andaluz. Un tal Cañamero, amigo de delincuentes (condenados, luego ya no son delinquidores), ha montado el paripé en el Congreso de los Diputados de renunciar al aforamiento del que disfruta. Aunque estoy de acuerdo en que la figura del aforamiento hace mucho que rebasó sus límites lógicos (y hasta los ilógicos), se trata de una característica del cargo que no puede ser renunciada individualmente (si tuviera que dar una razón, diría que es porque se trata de uno de los casos en los que no queda al arbitrio de las partes determinar los tribunales a los que se someterán… pero nunca he sido penalista).
Desde luego, a este circo ya no le quedan enanos que crecer.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 11 de agosto de 2016

Ah, la inteleztualidá

Los actores americanos (léase, estadounidenses) tienen bastante claro que sólo son eso, actores, y por eso mismo no se meten a opinar de aquellos temas que no controlan o, en general, de temas ajenos a su profesión.
Los actores españoles, por el contrario, opinan de todo lo humano, lo divino y lo mediopensionista. Ellos son artistas, son intelectuales, y eso les concede patente de corso para opinar sobre todo aquello que se les cruce por el vacío intracraneal. Da lo mismo que sean de figuras señeras de verdad o del último mindundi, cuando les ponen una alcachofa delante son incapaces de mantener cerrada la boca y vomitan todo un torrente de sandeces.
Esto es lo que ha ocurrido con Elena Anaya, una actora de la que sería incapaz de citar ninguna película si no fuera porque acaba de estrenar un producto de tanto calado intelectual como la última película de Zipi y Zape. En una entrevista publicada en el dominical de un diario de gran tirada, como suele decirse (El Mundo, para ser precisos) despacha, entre otras perlas, que considera nocivo a Cristiano Ronaldo, que hizo un conjuro para que no marcara en la final de la Eurocopa y que se asustó cuando se lesionó.
Dejando aparte que resulta de lo más oscurantista y retrógrado creer en conjuros, ¿a quién considera la señorita Anaya un buen ejemplo? Quizá al charnego Hernández, o al enano hormonado, o al director manchego con papeles en Panamá, o a los hipócritas judeófobos y antiamericanos que se mean por actuar en Jolibú y que tienen a sus hijos en un hospital de propiedad judía.
Eso, dejando aparte que el de Madeira prefiere, por lo que parece, seguir el mandato evangélico y realizar sus buenas acciones sin dar tres cuartos al pregonero. Una postura que, la verdad, comparto completamente.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 10 de agosto de 2016

Neocom catalufos

Las dos principales ciudades de España están regidas por dos incompetentes que han llegado al puesto, más que por méritos propios (de los que carecen), por deméritos ajenos. Pero mientras que doña Rojelia es nada más que una roja de manual, rodeada de una panda de chiquilicuatres sin oficio ni beneficio (más allá de ocupar edificios o asaltar capillas medio en pelotas), en el caso de la bruja Piruja concurren además otras circunstancias que, a mi modo de ver, le dan una cierta peculiaridad.
Porque Ada Colau es, sí, una roja de las de toda la vida, pero tiene además otras dos características de las que carece su colega madrileña. En primer lugar, al modo de los acólitos de la alcaldesa de la Villa y Corte, no tiene oficio más allá del de antisistema profesional: actriz fracasada, opositora a las hipotecas sin haber sido nunca propietaria… En segundo lugar, tiene ese tufillo secesionista que caracteriza en general a las izmierdas periféricas y que, de momento, parece estar proporcionándole réditos electorales.
Dos de las últimas decisiones brujeriles están teñidas de esos prejuicios ideológicos tan comunes a toda la izquierda españoña. En primer lugar, se plantea aprobar la construcción de una gran mezquita en Barcelona. Con esa medida, lo que busca es, por decirlo pronto y mal, joder a los católicos; sin embargo, no se da cuenta de que eso supone echar gasolina al fuego islamista, y el que no quiera verlo es un estúpido o un malvado.
La segunda medida es crear el Instituto de Pasados Presentes, que debe ser la traducción al dialecto del occitano de sigamos dando la matraca con la desmemoria histérica. Es decir, esa tendencia, tan propia de los totalitarismos de todo signo, de pretender reescribir la Historia.
George Orwell, qué bien les conocías, bribón…
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 9 de agosto de 2016

Orwelliano total

Si a alguien conocía Eric Blair bastante bien, era a los comunistas. Los retrató de manera magistral en su conocida Rebelión en la granja, en la que, bajo la apariencia de cerdos, podía identificarse con bastante facilidad a los principales protagonistas de la revolución rusa. La esencia del estado soviético se sintetizaba en la conocida frase de todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros.
Un siglo después del ascenso de los bolcheviques al poder, y tres cuartos desde que se escribiera la novela citada, las cosas no han cambiado ni un pelo. Los neocom se servirán mejor de los medios de comunicación, las tecnologías modernas y la retórica hueca, pero en lo esencial son idénticos a los paleocom.
Lo demuestra el caso de la Operación Chamartín. Tumbada por doña Rojelia y sus muchachos, y sustituida por un infumable e irrealizable pastiche, tanto PP como Ciudadanos han solicitado en las Juntas de Distrito que se realice una consulta sobre la materia. Tan partidarios en otras ocasiones de elevar a consulta popular cualquier sandez o zarandaja, en este caso la coalición gobernante en la Villa y Corte se ha negado en este caso a realizarla, justificando su negativa con la excusa de que un referéndum no es siempre lo mejor.
Sobre todo, cuando son otros los que lo proponen para desmontar una patochada neocom. Que se os ve el plumero, listillos…

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 8 de agosto de 2016

Doña Rojelia ataca de nuevo

La actual ocupante del sillón de alcaldesa de la Villa y Corte está haciendo que echemos de menos a sus predecesores ideológicos (mutatis mutandis) en el cargo, especialmente al que muchos podríamos considerar como precedente, el viejo profesor (o la víbora con cataratas, como le motejó Alfonso Guerra), un sujeto que era una nulidad como regidor, pero que al menos tenía (algo de) gracia cuando publicaba sus famosos bandos.
La antigua abogada laboralista ni siquiera resulta graciosa. Suelta unas simplezas que avergonzarían a un alumno de parvulario, falsea su pasado con un desparpajo que resulta insultante y, como buena política, miente más que habla. Hizo campaña apoyándose en la (según ella) avalancha de desahucios que la crisis había provocado, prometiendo luchar contra ella (algo difícil teniendo en cuenta que en su etapa como decana de los jueces de Madrid esos procedimientos no sólo no disminuyeron, sino que incluso aumentaron).
Por ello, no resulta ninguna sorpresa (al menos, para mí) que ahora venga a desdecirse de lo que sostenía y afirme tan campante que desahucios los va a haber siempre.
Joder, para ese viaje no necesitábamos alforjas, coño.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

domingo, 7 de agosto de 2016

Disculpa si no nos reímos

Pablo Iglesias es un sujeto despreciable. Y no lo digo (sólo) por sus ideas políticas, ya que hasta entre los comunistas hay personas humanamente respetables (pocas: así, a bote pronto, sólo se me ocurren Julio Anguita y Marcelino Camacho… y uno de los dos está muerto). No, lo digo porque bajo esa fachada de revolucionario de baratillo lo que yace es un detrito humano de la peor especie.
Ya lo demostró en aquellas declaraciones previas a su eclosión mediática y política, cuando se ufanaba de haber resuelto a puñetazos un intento de robo por parte de gente de una clase social mucho más baja que la suya (vaya comentario, en boca de un comunista), o cuando se refiere a la Marcha Real como cutre pachanga fachosa. Pero es que cada vez que excreta insensateces por el orificio superior de su tracto digestivo, el interfecto queda perfectamente retratado.
La última, de momento, ha sido desvelar sus fantasías más pervertidas al decir que azotaría a la periodista Mariló Montero hasta que sangrase. Menos mal que la ex de Carlos Herrera no es de las que suelen callarse (más bien todo lo contrario, suele decir lo primero que se le pasa por la cabeza), y le ha denunciado por esos comentarios ante el Instituto de la Mujer, que ha calificado las palabras de Junior como lo que son (y como lo que es el muchacho, añadiría yo): sexistas y violentas.
La formación neocom, lejos de mostrar una ofendida conciencia feminista, ha cerrado filas tras su líder y le ha defendido, alegando que se trataba de bromas en una conversación privada.
Pues, la verdad, no le veo la gracia por ninguna parte.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

sábado, 6 de agosto de 2016

Casualidad de causalidades y todo… causalidad

Según Garzón –el economista, no el jurista, aunque dudo que ninguno de los dos sepa demasiado de sus prespectivas materias-, una persona de izquierdas es genéticamente incapaz de cometer un delito (me pregunto en qué asignatura de Económicas ha adquirido semejante conocimiento… ¿en Cañas y tapas, quizá? Tendré que preguntar a mi hermano…), por lo que, en el caso inverosímil de que tal cosa ocurra, no será culpa suya.
Así, cuando el número tres de los neocom (¿o será el número uno y medio, teniendo en cuenta que es chiquitín y va en silla de ruedas?) ha sido descubierto manteniendo sin contrato y sin seguridad social a un asistente durante un año, lo primero fue negarlo, aunque finalmente tuvo que reconocer que, efectivamente, así había ocurrido (lo que ya tiene delito –y perdón por el chiste fácil-, teniendo en cuenta que, además de la pensión por minusvalía –física, no ética; de esas no pagan, porque España quebraría- lleva años cobrando jugosos sueldos como político)… por lo que, cuando hace no demasiado, proclamaba que es una vergüenza no pagar la Seguridad Social a las cuidadoras, el interfecto no hablaba en el plano puramente teórico, como suele ocurrir con los políticos –y más los de izmierda, que viven totalmente desconectados de la realidad-, sino que lo hacía por propia experiencia… de lo que se deduce que es, etimológicamente y por propia confesión, un sinvergüenza.
A tal extremo llegaron las cosas que en la capitidisminuída cabecera de referencia de los neocom llegaron a pedir la dimisión del muchacho, mientras éste declaraba que estaba consultando con abogados si cometió irregularidades con su asistente. Debe ser que en su país de origen, Argentina, saltarse la Ley a la torera es algo habitual (más que en España, quiero decir), y por eso no acaba de tenerlo claro.
Eso sí, mientras se aclaraba no perdía el tiempo, y al tiempo que llamaba pollos descabezados a los que le criticaban (a los que le echaban en cara su desfachatez, habría que decir), sus camaradas añadían una nueva mamarrachada a los actos de toma de posesión proclamando que nunca más un asistente sin contrato. Junior, al lado de cuya faz adamantina la del parala sudaca parece de puro talco, defendió a este último, señalando que su actuación había sido un ejercicio de ejemplo moral (ejemplo de lo que no hay que hacer, se le olvidó precisar). Y, tras descubrirse que el muchacho (el de la silla de ruedas, no el asistente) era reincidente (el pago en negro de 2.015 vino precedido de otro igual tres años antes), actuó salomónicamente y repartió culpas entre el asistente infrapagado (era su obligación pagarse la seguridad social, dijo el rioplatense, olvidando que la suya es pagar un sueldo digno y no ser un vulgar capitalista explotador) y el sistema.
Acabáramos: la culpa es del sistema. De cualquiera, menos del que delinque que, simplemente, pasaba por allí (si es de izquierdas, claro).
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

viernes, 5 de agosto de 2016

Oliver Twist

Evidentemente, conocía desde hace tiempo la novela de Dickens, e incluso había leído alguna versión abreviada y visto un par de las versiones cinematográficas. Sin embargo, hasta ahora no me había puesto a leerme la versión íntegra de la historia.
Y he de decir que no me ha defraudado, en el sentido de ser todavía más dramón de lo que ya sabía. El por favor, señor, quiero un poco más de sopa del principio no es sino, valga la expresión, el aperitivo de todo lo que vendrá después, en el que cada aparente momento de respiro del protagonista no es sino el preámbulo de una caída aún más dura, sin que se resuelva todo hasta el capítulo final. También hay que señalar las coincidencias casi inverosímiles que hacen que todos los benefactores de Oliver estén íntimamente relacionados (aunque sin saberlo ellos) desde mucho antes de su nacimiento, y lo mismo pasa con algunos de los malvados de la función.
A destacar, por inesperado, el sorprendente (y casi macabro) sentido del humor del autor, que emplea con alguno de los villanos secundarios lo que hoy se denomina mala baba. Y yo diría que, además, disfruta haciéndolo.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

Manda huevos

Su Santidad el Papa, o el sursum corda, podrán decir que el Islam es una religión de paz, o que el mundo se encuentra en una guerra, pero no de religiones. Sin embargo, no deja de ser sintomático que todos los que están en un bando de esa guerra profesan una religión, la musulmana; quizá una interpretación en exceso rigorista y apegada a la letra, pero musulmana al fin y al cabo.
Y ese bando está dispuesto a imponer su paz, la paz del cementerio, para todos aquellos que no acepten someterse a sus designios. Y para ello, al igual que hacen los necionanistas catalanes en España, no dudan en mentir sobre la Historia, llegando a afirmar que España es un Estado criminal que usurpa nuestra tierra.
O sea, que cuando cruzaron el estrecho de Gibraltar, allá por 711, los árabes venían a ocupar su tierra… una en la que, hasta entonces, jamás habían plantado el pie.

¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

jueves, 4 de agosto de 2016

Vaya país...

En países con una tradición democrática más asentada que el nuestro, los llamados partidos bisagra tienen conciencia de que lo son, y no pretenden ser más (o, al menos, esa es la impresión que tengo). En el Reino Unido o Alemania, los respectivos partidos liberales pactan (o pactaban, porque ambos parecen haber prácticamente desaparecido) con aquella formación que haya obtenido la mayoría relativa. Podrán condicionar la política en uno u otro sentido, colocar miembros en el gobierno… pero no más. La política principal, lógicamente, la marcaba el partido con más peso parlamentario. Y en cualquier caso, ambas formaciones, mayoritaria y bisagra, parecían actuar con sentido de Estado.
En España, las cosas no han sido así. En el pasado, las formaciones que permitían la llamada gobernabilidad del país (a mi modo de ver, más correcto sería llamarla gobernación) eran las regionalistas catalana y vasca, los llamados nacionalismos moderados. Y ninguna de las dos, y menos que ninguna los catalanes, lo hacían por el bien del Estado, sino por el suyo propio (el de su región en general y sus bolsillos partidistas en particular).
En un pasado más reciente, UPyD nació probablemente con la vocación de ser esa tercera fuerza en el juego parlamentario. Sin embargo, su permanente indefinición –diciendo una cosa y la contraria, o ninguna de las dos… en lo primero se parecen a Ciudadanos- hizo que nunca pasara de ser una especie de Pepito Grillo (o, por decirlo en román paladino, de mosca cojonera) de los dos partidos grandes. Eso sí, en consonancia con el ego de su líder, parecían creerse depositarios, custodios y únicos representantes de las esencias de la democracia y la decencia.
En esto último se parecen a los ya citados Ciudadanos (los neocom también se proclaman como los únicos y verdaderos representantes del pueblo, pero, a diferencia del partido de origen catalán, su vocación no es la de facilitar el gobierno de los otros, sino que persiguen alcanzar ellos el poder). Sin embargo, desde su posición minoritaria pretenden condicionar la política de las formaciones mayoritarias, aceptando o vetando candidatos a las más altas magistraturas del país, Rey descontado (de momento, que se sepa), o proponiendo las fórmulas de gobierno en los foros no indicados para ello.
Fruto de este descontrol se producen hechos tan llamativos como que figuras tan amortizadas como el licenciado en medicina por la Universidad de la Habana firmen escritos en los que proponen un gobierno antinatural entre PSOE, neocom y naranjitos.
La caraba, vamos.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

miércoles, 3 de agosto de 2016

España es así

En cualquier país medianamente serio, las cosas que pasan en España no ocurrirían jamás.
Así, tras proclamar (por enésima vez, eso sí) la voluntad inequívoca (bueeeeeeno… más o menos) de iniciar (¿de una vez?) un proceso de secesión, la presidente de la asamblea legislativa secesionista no se iría de vacaciones a Etiopía cinco minutos después de cometer el delito de sedición.
En un país serio, un grupo verdaderamente antisistema no se insertaría en el sistema, ni siquiera para exigir al presidente de la región sediciosa que convoque un referéndum (¿otro?) en el primer semestre del año que viene.
En un país serio, después de que el Tribunal Constitucional suspendiera la agenda separatista de los sediciosos, éstos no amenazarían con una revuelta si se actúa contra la vacacionante; o quizá sí lo harían, pero no soltando frases tan campanudas, a la par que trabalinguales, como que si hay que desacatar, desacataremos.
En un país serio, el exigido presidente del consejo de gobierno regional no se mofaría del Tribunal Constitucional, porque éste sería un tribunal respetado y no politizado, cuyas resoluciones serían acatadas sin rechistar. Y, además de no mofarse, iría a un buen peluquero, por el amor de Dios.
En un país serio… pero es que estamos en España, desgraciadamente.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

martes, 2 de agosto de 2016

De auténticos gilipoyas

Si hay alguna autonomía que supone un pozo sin fondo, gobierne quien gobierne, esa es Cataluña (Andalucía, probablemente, también, pero de momento no podemos saberlo empíricamente porque los únicos que han gobernado allí han sido los socialistas). Ya sean los necionanistas o los suciolistos los que gobiernen allí, el dinero se dedica a todo menos a lo verdaderamente necesario e importante, y así está la región, endeudada hasta las cejas.
Y lo peor de todo es que el Gobierno de España (los sucesivos gobiernos, de hecho), no sólo han permitido esta situación, sino que incluso podría decirse que la han alentado, y ello a pesar de los sucesivos desplantes, ilegalidades y demás tropelías cometidas por las autoridades regionales. No de otra manera cabe interpretar la última estupidez de Madrit, que dirían los catalufos. El Gobierno en funciones (en funciones en funciones, habría que decir) ha concedido a la generalidad otros mil seiscientos millones de euros para evitar la quiebra (habría que dejar que quebraran de una refitolera vez, a ver sí así aprendían… aunque lo dudo), al tiempo que prometía al gordo estrábico refinanciar la deuda y le autorizaba a emitir más (lo que, en mi opinión, equivale a intentar apagar un fuego echándole gasolina).
Mientras, el gordo estrábico, el del flequillo y la Click de Famobil colocaban a la asamblea legislativa catalana fuera de la Ley, al aprobar una moción que instaba al ejecutivo autonómico a emprender la desconexión unilateral (lo que en román paladino quiere decir secesión) de España.
Al menos, en el parlamento nacional alguien ha obrado con un cierto sentido: en la cámara baja se ha aplazado la decisión sobre el grupo parlamentario de la tradicionalmente llamada minoría catalana (hoy habría que llamarla mínima catalana), y en la cámara alta, directamente, se lo han negado.
Que vayan aprendiendo de una vez. Unos y otros.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

lunes, 1 de agosto de 2016

Turquía no es Europa

Hace un par de semanas se produjo un intento de golpe de Estado en Turquía. Mucho tiempo llevaban los militares tranquilos en un país cuya política está tan marcada por su presencia como la española del siglo XIX.
Fracasada la intentona, el autócrata Erdogan –aunque llegado al poder por la vía democrática, no olvidemos que Hitler, Chávez, Correa, Morales u Ortega también lo hicieron en su día- ha aprovechado para emprender una depuración que, visto el entusiasmo con que la ha afrontado, a buen seguro llevaba tiempo deseando afrontar. Así, ha declarado el estado de emergencia durante tres meses, ha suspendido a quince mil funcionarios de educación y ha apartado de los mandos a docenas y docenas de militares que, por lo que he leído, querían juzgarle por la tregua que pactó con el PKK, probablemente la única cosa inteligente que hizo el presidente turco: no sólo porque así neutralizaba a un enemigo interno, sino porque si alguien puede operar como un tapón contra el Daesh, esos son los turcos.
Y a éstos son a los que algunos se plantean incorporar a la Unión Europea. Un dislate, y no sólo porque sean musulmanes, sino que sostener que Turquía es Europa porque Constantinopla esté a este lado del Bósforo es como afirmar que España es África porque Ceuta y Melilla estén en ese continente.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!